sábado, 10 de octubre de 2009

¿Qué enseña el maestro a sus alumnos?


Mi docencia la percibo como un oficio de amor hacia mi familia y mis alumnos, ya que por ellos cumplo mi objetivo de atreverme a enseñarles lo poco que he aprendido de los libros y de la práctica cotidiana.

Antes que nada me inicie como maestro en el año de 1999, debido a que en ese año, estaba siendo retirado de mi trabajo anterior, lo pensamos con mi esposa y decidimos inscribirnos en la normal en la licenciatura en Pedagogía, egresando de ella en el año de 2002.

Quise ser maestro, sentí la necesidad de que los conocimientos agropecuarios adquiridos en la escuela práctica de Agricultura y los adquiridos en la universidad de la vida, me decían que debería de transmitir estos conocimientos a los niños y jóvenes a través de la enseñanza, con el propósito de que vieran los muchachos de que para estudiar no existen las edades, solamente se debe de tener el eros por la enseñanza.

Por eso pienso que el ser maestro me coloca en el camino humanistico para ayudar a los alumnos, a adquirir ese eros pedagógico que tengo dentro de mi corazón. Al mismo tiempo siento que es la profesión más humanitaria que exista y obviamente que también se logran satisfacciones fascinantes, como cuando te encuentras con uno de tus exalumnos convertido en todo un profesional, te da orgullo, ya que compartes la idea de que aunque sea con un granito de arena cooperaste para la superación de este joven estudiante.

Todos los días me levanto a las seis de la mañana, me baño, me subo a la combi y me voy a la escuela, a las siete de la mañana comienzo mis clases de Ecología, primeramente observando mi planeación semanal, con el propósito de verificar el tema o temas a tratar con el grupo, inicio con una dinámica grupal para posterior trabajar los contenidos curriculares en binas o trinas. A las 9.30 de la mañana los alumnos salen a desayunar o almorzar y a las 10 de la mañana prosigo con otros grupos, ya sea con la materia de Ecología o la de Propagación de plantas tropicales y almacenamiento de granos, y así, hasta terminar la jornada a la 1.20 o 2.10 P.M. A partir de esta hora regreso a mi casa para consumir mis alimentos y por la tarde comienzo con la preparación de mis clases del siguiente día de acuerdo con mi planeación curricular. Y este amor por la educación lo realizo con mucha dedicación y lo hago con el fin de que los niños y jóvenes tengan un futuro más tranquilo en cuanto a su vida futura que esta por delante de ellos, busco siempre que en cada actividad escolar conozcan que lo plasmado en los contenidos también les sirva para la vida personal de ellos, por eso les solicito que en cada actividad sean investigativos de acuerdo con los contenidos a estudiar.
Saludos al tutor y todos los compañeros del 51

2 comentarios:

  1. Hola J: José:
    El proceso enseñanza es sin duda una actividad que debiera hacernos más humanos, tu narración hace notar la calidad humana que tienes con tu familia y con los estudiantes; aunque no abordas el trabajo áulico, veo en ti la preocupación-ocupación porque los estudiantes aprendan más.
    El proceso de planificación que desarrollas permite anticipar cualquier eventualidad con los estudiantes, la importancia de la planificación permite buscar los diversos mecanismos para lograr los objetivos trazados no sólo de la currícula sino los propios.
    Lindos atardeceres nos esperan J: Jesús.

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  2. Hola maestro Jesús!
    Como lo comenta nuestro tutor, la descripción de su jorada es muy honesta y demuestra su amor por la docencia, además el llevar una planeación diaría de nuestra jornada académica como usted lo comenta es una herramienta que nos permite llevar un mejor seguimeinto de las estrategias a utilizar para un mejor desarrollo de la clase.

    Saludos Cordiales

    Saúl.

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